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Tag Archives: noche

Esta es la hora en la

que todo se despedaza,

en la que la sangre se revuelve,

y se enciende, y se alza.

Esta es la hora en la 

que busco mi cara

entre otras tantas;

la misma hora del corazón hueco

y de las inútiles andanzas.

Pedazo de Luna, grano del agua,

yo quiero ir y yacer dentro de ti,

hasta que nazca.

Yo quiero ser gota del humo

y animal desde las entrañas.

Yo quiero ser todo lo que

no puedo ser, 

cuando la vida me alcanza.

Esta hora, esta niebla quieta y mansa,

baja y bebe toda luz y toda calma,

y las paredes, y mis ojos,

no son más que fantasmas.

Dios me marcó la frente

con la punta de su lanza

y me bautiza en fuego,

y me abate, y me descansa.

A veces quiero ver un fantasma.
Escucho las campanas,
y corro a la ventana, a ver pasar almas
que duermen, y no descansan.
Y me dan las tres de la mañana -como ahora-,
y yo sigo sin ver nada.
Quiero ver bailar a la luna,
la canción de la madrugada,
la que le cantan los gatos y los borrachos,
y que se desnude en mi cama.
Y entonces dejar mi cuerpo,
prestárselo a las ánimas,
y que me cuenten los días,
los poros, las pestañas.
Es la hora santa,
en la que lloran las madres, las ancianas,
y rezan por la fe y la flama.
Es la hora en la que yo fumo,
y escribo y entierro la cabeza
en las nubes de la almohada.

Extraño. Ajeno: a estos días estériles,
inútiles, de largo azueto.
Me hago falta de madrugada
con las canciones y humos viejos.
Yo era apenas un sueño
que tenían unos ojos despiertos,
y yo también soñaba, pero ciego.

Y del amor, y del dinero.
Y de tantas hojas de tantos cuentos,
ya no sé, ya no creo.
Héme aquí, vacío, teniendo.
El corazón late en su encierro
como una caja sin muerto,
y todas las pieles en todos los tiempos
se erizan a esta hora del desierto.
Donde vengas con tu viento,
con tu lluvia de inciensos,
me iré a sangrar los recuerdos,
los odios, los insomnios, los ecos.

Ahora, muerte de todos los días,
pan sin hambriento:
Soy de quien quiera llevarme
cerca, pero lejos.