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Monthly Archives: October 2016

​Podría quererte más, si me dolieras menos.

Si me cayeras sobre el pecho como ánima, como un fantasma somnoliento,

o como una gota de ácido sobre mis huesos.
Podría odiarte tanto como no te quiero,

pero eres dulce y suave, y tienes un cuerpo tierno,

y un sabor de frutos secos, y un olor a veneno.
Eres limpia y amorosa, como un corazón contento,

pero en horas oscuras, eres larga y fría,

como un siglo de invierno.

Yo sé por qué te odio,

pero aún no sé por qué te quiero.
Quizás esta locura que me envuelve

me está haciendo más viejo,

o quizás solo busco cómo matar el tiempo.

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Propongo que nos odiemos.

Que nos aborrezcamos y,

por un tiempo nos olvidemos,

nos borremos, nos matemos.
Que aprendamos el silencio,

porque la sangre grita más fuerte

que un incendio,

y el corazón calla cuando el cuerpo

desata su propio infierno.
Propongo también que esperemos.

La paciencia es cara y escasa en estos tiempos,

y la necesidad primitiva aumenta,

y nos consume a destiempo.
Estoy cansado de querer quererte

como si no estuviera queriendo.

Esto que digo, y escribo,

ni yo mismo lo entiendo,

y me pregunto todos los dias si sigo cuerdo.
Aquí, en este renglón, me detengo.

Hago una pausa y junto mi odio,

mi rabia y mi descontento,

y como un bocado, te lo ofrezco,

porque prefiero odiarte ahora,

(No sé mañana)

y saber quererte, cuando este fin 

llegue a su comienzo.

Como la carne, como la piedra,

la piel es la puerta

la entrada al secreto, al misterio

de luces entreabiertas.
Ayer caminé sobre bestias,

en su cementerio oculto

entre humo y niebla.

Ayer fui otra vez, a la vez,

la felicidad y la quimera.
Hoy deslizo mis dedos sobre letras,

enfermando mi pecho,

para aliviar mi cabeza.

Hoy tengo náuseas e insomnio,

y lunas llenas de poemas

(Y esto? Un malestar sin receta)

Hoy tengo qué decir la historia larga,

pero incompleta.