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Monthly Archives: September 2016

Bajo las capas de la ciudad

está la madrugada. Dulce, tierna, recién empezada.

En mi piel y en tu lengua, la sal de todas aguas evaporadas,

las olas obscuras de sangres y médulas condensadas.

Estoy en tu humedad, en tu lluvia seca, apaciguada,

y entre todos rus rostros distintos,siempre la misma mirada.

Estoy aquí para saber a donde iba, para buscarme entre mi necesidad agotada.

Quiero lo que de mi tienes, y celosamente guardas: El latido, la espera, la desesperanza.

Quiero de ti, lo que no tengo, lo que a toda luz regalas,

lo que tus manos decían cuando dulcemente callabas,

y la coincidencia sutil de tus pasos con mi espalda.

Como la muerte, la verdad y la vida caen del cielo a tu morada,

y a esta hora te pienso y te miro siempre, sin mirar nada.

Fumo desde la ventana

de la ciudad más sola del mundo,

bajo el cielo de oleajes cenizos

y destinos profundos.

Fumo desde el último sitio

de la últine noche, del último humo,

donde los muertos deambulan

a plena luz del insomnio pulcro,

y yo los sigo, y los observo,

y me vuelvo como ellos, uno, 

por las calles anchas y derramadas

donde brota en llantos y gritos

la sangre de la madrugada.

Esta ciudad esta marcada.

Flotan las cenizas de mi cigarro

como aves tiernas y encantadas 

y caerán;  tarde, temprano, mañana.

Ah! Ciudad de las putas, de los diablos,

de los niños y viejos fantasmas,

me iré sin haberte penetrado,

sin haberte dejado mi marca,

pero aquí, cada paso que doy

es un paso más a casa,

cada vuelta en cada calle,

cada mirada desgarrada,

es un eco sordo de juventudes

descarriadas.

Hoy fumo desde tu única ventana, 

y dormiré dentro de ti,

pero no sé mañana.