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Monthly Archives: January 2015

La noche se cae a pedazos
tras de mi, en sus esquinas,
como cuentas de un rosario.
Y solo van mis pasos,
y los de los fantasmas borrachos
en la búsqueda del salvajismo,
libre, solo, humano,
por las calles de los perros,
los escaparates incendiados,
por esta tierra cansada y vieja,
que escupe humo, y esconde desamparados.
Si sigo despierto, seguiré caminando
hasta que mi mano se sujete a algo,
o hasta que me den las cuatro.
Dije: la noche se cae a pedazos,
y los ladrones corren,
como si a ellos les hubieran robado,
y yo siento que tengo piedras
en lugar de brazos,
y que arañas me recorren las venas
con diminutos y agobiantes pasos.
Yo siento que me voy, vuelo, y caigo.
Vacío, con el corazon colapsado
y el estómago volteado, ando.
Sólo, entre luces y risas, y niños ahogados,
me repito: Dios se fue, pero no me ha abandonado.
Padre que fue hijo, enterrado hace años,
quizás te encuentre aquí vagando
como yo, y nos vayamos a donde
solo tú y yo quepamos.

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WhereTheWildThingsAre o Donde habitan los montruos

“Se ríen de las gentes que lo saben todo,
de las que aman a perpetuidad, verídicamente,
de las que creen en el amor
como una lámpara de inagotable aceite”

Los amoroso callan……..

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A veces quiero ver un fantasma.
Escucho las campanas,
y corro a la ventana, a ver pasar almas
que duermen, y no descansan.
Y me dan las tres de la mañana -como ahora-,
y yo sigo sin ver nada.
Quiero ver bailar a la luna,
la canción de la madrugada,
la que le cantan los gatos y los borrachos,
y que se desnude en mi cama.
Y entonces dejar mi cuerpo,
prestárselo a las ánimas,
y que me cuenten los días,
los poros, las pestañas.
Es la hora santa,
en la que lloran las madres, las ancianas,
y rezan por la fe y la flama.
Es la hora en la que yo fumo,
y escribo y entierro la cabeza
en las nubes de la almohada.