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Monthly Archives: October 2014

No me soporto la mayor parte del día.
Me traigo a cuestas, olvidando y odiando,
maldiciéndome la vida.
Traigo un par de muertos colgando
como una débil fotografía,
pero creo en la gracia de Dios
y en el cigarro, todavía.
Voy a darme a mi mismo la hora,
y los buenos días.

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La hora camina, atrás, camina.
Todo esto me deja insomne y cansado,
me deja jadeando por un hueso
que no sé donde dejé enterrado.
Y heme aquí, pensando,
extrañando extrañar a diario.
La muerte, el humo, el espasmo:
Todo se hace un agua agria
en la orgía del desencanto,
y me la bebo, desde mis labios.

Amor: desde hace tiempo me estás faltando.
Me tienes a mi merced, en vilo
y al filo del corazón sonámbulo.
Quisiera ser animal de creaciones
distintas en el mismo rato,
para ir venir libre y sin espanto.

Creo en tan poco,
que mi fe la compró el Diablo.
Pero poco, a estas alturas, es algo.

Las cuatro otra vez. Las cuatro.
Afuera pasan los fantasmas marchando
y los perros maúllan y los gatos andan ladrando,
y yo veo sombras con luces apagadas en mi cuarto,
y me fuma el humo del cigarro.

Algo en mi sangre está sonando,
moviéndome desde los brazos,
el sueño y el desencanto.
Pienso en mi padre muriendo a ratos,
en mi madre con su delantal manchado,
y en el cielo de Octubre nublado.
Pienso en cosas que me tienen harto:
La certeza y la soledad de mis brazos.
Y podría pensar en ti en pedazos,
para que me caigas en los ojos apagados
como un temprano bálsamo.

Las cuatro y nadie. Temblando.
Se viene la mañana gritando
y los olores a mujeres fornicando.
Malditas sean, las cuatro.
Yo no puedo dormir: Estoy soñando.
Vi amantes compartiendo sus manos,
borrachos de cada sábado,
niños sin infancia, asustados,
perdiendo la cara en los charcos.

Yo también me asusto,
cuando escribo esto que no hablo.