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Monthly Archives: August 2014

De todo habla el dia.
Agosto, agotado, agota sus horas.
Qué tanto hemos hecho sin nosotros?
Deberías estar derramando el cuerpo
a las manos fáciles de la multitud,
o quizás deberías ahogarte
en la transparencia de tu boca.

Porque te recuerdo justo como no eres,
te pareces a toda la gente, a todas las cosas.
Quiero reconocerte cuando seas joven y vaga
y contarte cómo pasé la vejez en vilo.
Soy un hijo de tu sangre espesa y juvenil,
un pacto entre tu vientre y un vacío.
Soy lo que siempre has sido.

Agosto, agotados los hombros.
El tiempo te bendice con olvidos
y nuevos conocidos.
Amo morirme todos los días, en la madrugada
de todos mis ídolos.

Buscando muertos. Cadáveres en el cigarro.
Me dice la gente que he cambiado.
Unos me llaman amigo y otros villano,
y ellos comen, y yo también, de este plato.
Ayer había besos dejados en mis labios,
como por obra de un samaritano.
Hoy me queda la resaca de olores,
y la boca seca de presagios.

Qué más da! Soy una parte de Dios
mandada a hablar con las manos.

La música silenciosa de la muerte.
La lóbrega calidez del aire y
del inicio de la madrugada.
Todo esta desordenado en su sitio:
Yo. El cigarro apenas encendido.
Las sombras de las letras que
pintan la pared como de luces.
El monstruo bajo mis camas,
desde la de la infancia.

Y el aire parece que ladra.
El insomnio es como una mujer
que ha perdido su falda,
el asco de ayer eso como el de hoy,
pero no es igual a nada.
Odio que me cierren los ojos
los besos de los fantasmas
y que duerma con ellos
para soñar en nada.
Odio que el amor se haya vendido
en todas las ventanas empañadas,
ofrecido a las juventudes recién encontradas.
Odio irme descalzo caminando
entre calles mojadas,
pero me gusta como huele la noche
en los pechos de las damas.
Algo parece estar bien:
No se lo que me pasa.