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Monthly Archives: February 2013

Y repentinamente me dan ganas
de escribir y de escribirte.
Me da un ataque de locura, de rabia,
de la desesperación absurda que
sólo tienen los perdidos y los sedientos.

Y yo no encuentro mi sitio
y mi boca está seca,
y se me cae el tiempo encima
y empiezo a dar vueltas en el cuarto,
fumadas incesantes,insomnios,
mareos, sabores a sangre y a ti.

Me da por refugiarme en el hueco de la cama,
en ese espacio donde tu cuerpo fue pan,
fue vino, fue real, fue mío.
Tiendo a esconderme de mi sombra,
el espectro de tus pasos me sigue,
me guía a veces y otras tantas más
me lleva a donde nunca ha ido.
Suelo ser bastante torpe y lento.

A veces, me da por ser yo mismo.

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Deseo ser la sangre que emana de tu furia,
quiero ser esa herida de tus ancias,
la desesperación de tu soledad.
Quiero ser la sombra de tus miedos,
la almohada donde viertes tu llanto,
el hombro de tu espera,
quiero ser la tumba de tu cansancio.

Quiero ser la cicatriz de tu pasado,
el humo de tu espejo, el veneno de tu beso.
Quiero ser el aire de tu encierro,
la luz de tu memoria, la ciénaga que hay en tu vientre.
Quiero ser los brazos del amor que no me sientes.

Quiero ser el niño de tu mano,
el diablo sobre tu hombro,
el ángel de tu encanto.
Quiero ser la voz de tus silencios,
y llegar a ti, y arrodillarme en tu templo.

Quiero verte, ser tus ojos,
tocarte y ser tus manos,
sentirte y ser tu piel
y ser lo que antes no me permití.

Porque después nos veremos de lejos,
siempre juntos, pero siempre lejos.
Y vamos a llorarnos,
a sangrarnos, a sudarnos, a mordernos,
vamos a faltarnos y a dolernos.
Vamos a arrastrar ese amor de viejos,
porque tenemos todo y al mismo tiempo
todo se nos acaba.
Porque siempre fuimos algo
y nunca fuimos nada.

Te vi de nuevo.
Desnuda en algún rincón del tiempo,
húmeda como el nido de agua de mar
que me esconde tu cuerpo.

Te vi en el camino viejo,
vigente y siempre largo, como un recuerdo.
Y quise meterme en tu piel, ciego.
Acomodarme entre tu carne,
dormirme entre tus pechos,
contar los poros de tu piel con besos,
hacerte recordar, vivir, quiero.

Y luego morir, sabiendo.
Morir de tu boca, en tu aliento,
con la sonrisa del dulce flagelo
y la calma de tu tibio sexo en fuego.
Ya de ti nada tengo,
amor, de ti nada quiero.
Ya de ti, solo mi muerte espero.

Voy a quemar tu cuerpo,
un dia de estos voy aprenderle fuego
a tus labios y a tus senos
esperando quemar la saliva a los otros que ahí estuvieron.

Voy a incendiar tu lecho, tu voz,
tu espalda y tu sexo
y quemaré tu altar deshecho
con la llama de mis anhelos ciegos.

Voy a cavar en tu vientre un hueco
y depositaré ahí mi recuerdo, mi veneno venidero,
secaré tu llanto con un beso muerto,
muerto de ti, de amor,
muerto del lecho del que emerges,
de impaciencias que no ceden.

Voy a morderte la boca,
sangre, sudor,deseo.
Le tenderé a tu beso la trampa
y con mi corazón seco
alimentaré a la serpiente de tu garganta.

Un dia de estos; amor,
en un futuro incierto
te voy a enterrar con él en el desierto.

Y después de mi, ya veremos.

Y vengo,
como un ciego, a la liturgia del encuentro.
De tu boca a la mía,
sin tiempo, consagramos en deleite
nuestro deseo.

Tú, inmaculada, sobria,
mujer canonizada en lo húmedo de mis sueños.
Tú me das de tu pan y vino,
me escondes en el sagrario de tus pechos.
vacías el cáliz de tu beso en mi,
orando por mi eterno sosiego.

Tú, imagen adorada, virgen del destierro.
Tú me das te tu sexo
como se le da el pan al hambriento.
Bebo el sopor que sudas,
me embriago de tu vino interno.

He de llamarte Diosa,
he de hincarme en tu lecho.
Aliméntame, amor, de amor sempiterno,
en esta comunión, elévame contigo a tu húmedo cielo,
en esta confesión, como penitencia,
dame la muerte.

La muerte que espero.